La primera imagen que recibe quien entra al pueblo es de dejadez absoluta. ¡Hasta cuándo el abandono del municipio! La barandilla situada en la vía principal rota y sin mantenimiento desde hace meses, se ha convertido en un símbolo de la desidia del gobierno. Cada día los peatones se ven obligados a transitar junto a una estructura inservible, y peligrosa, que en cualquier momento puede provocar un accidente. El Ayuntamiento conoce el problema, pero permanece impasible… No se trata de un simple desperfecto: es un riesgo evidente que pone en juego la integridad física de los ciudadanos y que ¡lleva todo el verano! ¡Abandono! e ¡indiferencia alarmante! por parte de quienes deberían velar por el bienestar común. La entrada al municipio debería ser una carta de presentación, pero, sin embargo, es un recordatorio de la irresponsabilidad política como lo que vivimos a nivel nacional. ¡Irresponsabilidad por el abandono del municipio de Miño! ¡del pueblo y las parroquias!