Estos días, la situación de la playa de Miño está lejos de lo que merecen sus vecinos y visitantes. A pesar de que hace apenas unos días el gobierno municipal presumía de haber renovado la bandera azul, los problemas persisten y son evidentes.
El letrero que aparecía estos días “recomendando no bañarse por contaminación temporal del agua con enterococos intestinales y/o Escherichia Coli” al final de la playa, contrastan con la imagen oficial que intenta proyectar el equipo de gobierno.
Una foto no basta. Una bandera no resuelve nada si no se acompaña de trabajo, planificación y compromiso real.
La mejor playa de nuestra comarca merece más que postureo y propaganda.
Merece gestión, acción y respeto por quienes la disfrutan y cuidan durante todo el año.
Con la foto no se gobierna.
El postureo no soluciona los problemas.
Miño necesita hechos, no apariencias.
Imagen: Cedida
