El cierre de un tramo de la carretera Miño-Perbes tras abrirse el asfalto confirma lo que el Partido Popular ya denunció el pasado verano: el firme estaba en mal estado y nadie actuó a tiempo.
La vía, de titularidad de la Diputación, inició un asfaltado que quedó paralizado por las lluvias. Ahora, el deterioro es mayor y ya no bastará con un simple reasfaltado.
Resulta incomprensible que no se realizara un estudio previo cuando las grietas eran visibles desde hace meses.
A mayores, la señalización de los desvíos es claramente insuficiente: los carteles no se leen circulando, poniendo en riesgo a los conductores.
Una vez más, la falta de planificación y la mala gestión del gobierno del Concello de Miño la pagan los vecinos.
El Partido Popular de Miño dará cuenta de estas deficiencias al gobierno municipal para que las aborde en la mayor brevedad posible