Esta urbanización volcará más de 600 vehículos en las dos vías a las que da acceso: la Nacional VI y la carretera de Montrove.
Pero resulta que la culpa de los atascos la tienen la vía Ártabra —cuya incorporación está a 10 km en dirección contraria— y el puente de "solo" tres carriles.
Que ambos viales cuenten con viviendas de reciente construcción que impiden su ampliación recuerda al caso del edificio de Copigal en la entrada del puente, al que Gelo concedió licencia y que ahora habrá que expropiar.
Pero que nadie se preocupe: se levantará algún parque —con azaleas y rododendros— dedicado a cualquier sátrapa del comunismo internacional y, con eso, quedarán compensados el impacto ambiental, la destrucción de hábitats y biotopos, y el nuevo incremento de CO2 en una comarca de la que Oleiros es el principal emisor.