Todas son competencias municipales sobre servicios básicos -que el Ayuntamiento ha tenido suficientes años para tomar medidas y tener bajo control- y que se manifiestan con mayor intensidad ahora en verano -nada nuevo tampoco-, por el aumento de la población.
Pero la culpa siempre es de los demás. A saber, la empresa de aguas de La Coruña es la que nos deja sin agua, la Xunta no repone el transporte y el Consorcio no limpia como tendría que limpiar.
Pero García Seoane no mantiene la red de aguas de Oleiros, que revienta por todas partes, no paga los convenios de transporte del bus a los que se compromete y, en cuanto al Consorcio, acaba de firmar una renovación con la empresa de recogida y es voluntario permanecer en él.
Y ya no añadimos los temas relativos al saneamiento, que tiene las playas como las tiene; los del mantenimiento de todo el mobiliario público, barandillas incluidas; los de las dificultades de aparcamiento las zonas de playa que sufren los vecinos; o los de seguridad porque no acaba de completar plantilla de Policía Municipal.
Pero la propaganda todo lo puede y, como gasta más de medio millón de euros al año en decir que todo esto es por culpa de otros, la gente se lo viene creyendo.
Lo único en lo que destaca es en alicatar todo el término municipal.