Si hay algún sitio en este municipio que, por no ser lugar de paso, ha sido marginado a lo largo de décadas, es este. No se sabe muy bien por qué, pero la cantidad de deficiencias y de riesgos para las personas —especialmente para los niños— que tiene toda esta zona, urbanización incluida, es algo que no se puede enseñar.
Es el Oleiros que no es bonito. Uno de ellos. Pero aquí está.