En Oleiros no respetamos la naturaleza. Hemos acabado con miles de árboles y hecho desaparecer bosques enteros y sustituido por urbanizaciones y jardines.
Esto ha supuesto la destrucción del hábitat de miles de especies animales e insectos.
No se ven gorriones ni vencejos ni golondrinas. Cada dia menos mirlos, petirrojos, xiríns, etc.
Y no se para de urbanizar.
También se está contaminando las playas y hay o sigue habiendo detritus en el agua. No hay más que pararse un rato a ver alguno de los caños que vierten en la Ría do Burgo o en el regacho paralelo al hotel Noa. O las pérdidas del alcantarillado que pasan al subsuelo y a los manantiales y que acaban parando en el lugar.
Del derroche de agua ya ni hablamos: miles de metros cúbicos se pierden todos los años.
Y qué decir de la contaminación del aire con las retenciones eternas en distintos puntos del Ayuntamiento, ya sea de entrada o de salida en el mismo. Ah, pero esta no importa, que se la "leva o vento".
Contaminación salvaje por tierra mar y aire.
Pero no se ve. A veces se huele o se respira...
Sin embargo este es un concello modélico. "Un Concello para Vivir", dice el eslogan que lo tapa todo.
¡Gelo! Ve parando, mira hacia atrás y arregla todo este desastre.