Los municipios del Área Metropolitana de La Coruña llevan en manos de la izquierda años o décadas, como el caso de Oleiros.
Son media docena los servicios básicos de competencia y responsabilidad exclusivamente local. Entre ellos, por supuesto, está el del agua y el del alcantarillado.
Podríamos decir que nada debiera de requerir más atención, más previsión por parte de los alcaldes que atenderlo para que a cada domicilio de su Concello llegue un caudal abundante de agua en condiciones óptimas de consumo y que, a su vez, tras ser utilizada sea recogida por unas redes de saneamiento sin filtraciones para, finalmente, ser depurada.
Pues está claro que no es así. Además se viene denunciando por unos -el Partido Popular- y reconociendo y aplazando por otros -los alcaldes-, desde hace años, los problemas existentes tanto en la red de agua como en la de alcantarillado.
Existen pérdidas millonarias, en metros cúbicos y en euros, y ahora dicen que se van a poner a buscarlas. Mientras tanto, que no consumamos agua.
¡¡¡Es de broma!!! Con una buena cantidad de agua embalsada en Cecebre el problema -dicen- son los depósitos locales y las pérdidas de las tuberías, que cada vez son mayores porque no se arreglan solas, sino que cada día que pasa se deterioran más, al encontrarse obsoletas pues son de fibrocemento.
En todo caso, es injustificable y todos son responsables, salvo la Alcaldesa de Cambre, que acaba de llegar.
Pero el más lamentable y sangrante de todos es el caso de Oleiros, donde se tiran millones en bienes suntuarios, y no se destinan a lo que son servicios básicos de una población en constante crecimiento, precisamente por una ordenación urbanística destinada a la explotación salvaje del territorio municipal.
Esperemos no quedarnos sin agua... Si no tendríamos que pedir la dimisión de García Seoane.