Coincide plenamente en que no solo no hubo dolo sino que tampoco hubo alevosía ni premeditación
Para el Partido Popular de Oleiros es incuestionable que el alcalde persiguió en todo momento la defensa del interés general y que siguió escrupulosamente los requerimientos que desde Patrimonio de la Xunta de Galicia le indicaban que reconstruyera el edificio protegido por la normativa autonómica.
Tanto es así que tres meses antes de meterle pala al edificio -que había padecido un importante deterioro durante los meses posteriores a su incendio- había anunciado en la revista local editada por el Concello "Vivir en Oleiros" que en dicha parcela ocupada por el edificio a reconstruir estaba previsto un ajardinamiento derivado de la urbanización colindante cuya Junta de compensación estaba presidida por la propia hermana de García Seoane.
No solo nunca tuvo ninguna intención de tirar el edificio sino que tampoco hizo cálculos torticeros y malintencionados de ningún tipo para derribarlo.
El Partido Popular considera una infamia más contra García Seoane el hecho de que se sostenga que actuó, por un lado, movido por el temor a que su inacción provocase que los restos del edificio se vinieran abajo y mataran a algún inocente vecino que transitase por la zona; y por otro, como que se asegure que jamás tuvo intención alguna de reconstruir el edificio siguiendo los dictados de Patrimonio. Qué poco le conocen.
Por supuesto, yendo adelante con el derribo el día de fin de año y pese a carecer de autorización por ausencia de respuesta de la administración autonómica competente que no pudo reaccionar, y aquí tampoco vemos alevosía, pues no es responsable de que los demás órganos de la administración no funcionen, como el de Oleiros, en fin de año.
Por ello, su diligente y bondadoso proceder no indica otra cosa que su férrea voluntad de seguir al pie de la letra todos los requerimientos de Patrimonio se mantuvo en todo momento inalterable, tal y como venía sucediendo en los meses anteriores.
Pues eso. Ni dolo, ni alevosía, ni premeditación. ¡¡Ni farrapos de gaita!!




