En Casa Carnicero se actuó en Fin de Año; en Canide ni se ha actuado ni se espera que se haga.
Para el Partido Popular existen dos niveles de preocupación por los riesgos que corren los ciudadanos de Oleiros.
Según “los intereses” del alcalde, en unos casos se actúa y en otros no.
No se ha actuado, al menos de momento, con la misma urgencia y desenfreno ante los riesgos que presentan diferentes elementos de madera vinculados a los paseos marítimos y a los accesos a playas que con el que llevó al derribo de la Casa Carnicero un día de Fin de Año y fuera de todo control administrativo.
Actualmente, la pasarela que cruza desde Santa Cruz al Castillo, las vallas o barandillas dañadas en el Parque das Trece Rosas, la escalera de la playa de Canide, el pasamanos en Boí de Canto o la bajada y barandilla del Portiño, en Dexo, que amenazan con colapsar en cualquier momento, suponen un riesgo real, objetivo y perfectamente observable y evaluable para la integridad física de las personas.
Sin embargo, como decimos, las medidas que se han tomado dejan mucho que desear y, desde luego, nada augura que se vayan a ampliar, y mucho menos a impedir o cortar el acceso.
“El Partido Popular de Oleiros lleva mucho tiempo reclamando que estas infraestructuras se revisen y se sometan a un mantenimiento periódico que las conserve, algo que no se está haciendo”.
Esto supone, como en los casos que nos ocupan, aparte de un severo riesgo para la ciudadanía, un gasto de duplicación de las inversiones, al margen de que estas estructuras deben colocarse sobre terrenos que no cedan o con una cimentación suficiente para evitar que eso ocurra