Lo que hay debajo de toda esa maleza son farolas. Farolas en las inmediaciones de la playa de Bastiagueiro. Farolas que debieran contribuir con su luz a la seguridad de los paseantes. Farolas que no sabemos si se encienden. Farolas que un día tuvieron utilidad y hoy no sirven para nada. Farolas que costaron dinero público y que hoy están arruinadas
En definitiva, esto pone de manifiesto, una vez más y podemos citar muchos ejemplos, que las cosas se hacen pero no se mantienen.