Ya lo decíamos hace quince días, el castillo de naipes levantado por García Seoane en ocho municipios de Galicia, poco a poco, se desmorona.
Empezó a caer en Arteixo, continuó Sada, a la que sucedió Carral y ahora Fisterra.
Poco a poco abandonan el barco los incautos ediles de uno y otro municipio que en su día se apuntaron a un proyecto del que desconocían a su líder, Ángel García Seoane, alias "Gelo".
El camino de ser la cuarta fuerza de Galicia se alarga y se llena de obstáculos y dificultades porque tiene un gravísimo inconveniente: el que empieza a conocer a quien lidera el proyecto, Gelo, acaba renunciando a continuar en él.