Es que los sátrapas juegan a que los servicios los pagan ellos y no los ciudadanos.
Son concesiones graciosas de sus majestades omnipotentes. Cuando lo cierto es que venga el dinero a través de la Xunta o del Concello para la dependencia lo ponen los mismos ciudadanos.
Este no quiere poner ni para educación, ni para sanidad, ni para nada de nada. Lo quiere todo para él, sus doce concejales con dedicaciones exclusivas y sus siete asesores.
Y si sobra algo, dedicarlo a hacer propaganda para mantenerse en el trono.