Hay agua suficiente en el embalse de Cecebre, que está al 86 % de su capacidad.
También hay dejación, ineptitud e incompetencia a lo largo de décadas: el 30 % del agua se pierde en la red de distribución por fugas.
Y empiezan las acusaciones y el reparto de responsabilidades. Ninguno de los alcaldes se considera aludido, al contrario señalan más arriba o a un lado y así culpan a la Xunta o el Ayuntamiento de La Coruña y su empresa Municipal de Aguas.
Y aquí la pregunta es ¿De qué vale el Plan General de Urbanismo y todas sus recomendaciones?
Teóricamente es para tener un crecimiento ordenado y racional del área urbana, acompañada de las consiguientes medidas que garanticen los servicios básicos. Entre ellos, por supuesto, el agua y alcantarillado, por no decir la movilidad y un largo etcétera.
Pero de todos los responsables municipales el caso más grave es el de Oleiros, cuyo alcalde fue socio de la primigenia empresa de aguas a la que mantuvo durante décadas al frente de la gestión del agua.
Por lo tanto, tuvo conocimiento a lo largo de todo este tiempo -y hablamos de cerca de treinta años- de las diferencias entre lo que se pagaba a la empresa Municipal de Aguas de La Coruña y lo que recaudaba la empresa privada de Oleiros, Sergesco, por el consumo de los oleirenses: la diferencia supone fugas de agua que sabemos que en el año 24 alcanzaron los 300.000 euros.