Lo dice claramente la propia noticia: la Unidad de Atención Temprana es un servicio destinado a niños de hasta seis años con necesidades especiales de psicología, logopedia, fisioterapia, terapia ocupacional y trabajo social.
Y, sin embargo, el Gobierno municipal de Oleiros rechaza implantarlo pese a que la Xunta financia entre el 75% y el 100% de su coste. Su argumento es tan simple como preocupante: que el Ayuntamiento "ya presta bastantes servicios" y que, por tanto, no tiene por qué asumir este.
La realidad es que hablamos de una cuestión de prioridades. Mientras se renuncia a un servicio esencial para menores que necesitan atención especializada en una etapa decisiva de su desarrollo, se siguen destinando recursos públicos a instrumentos de propaganda municipal como Vivir de Oleiros, los paneles luminosos o Radio Oleiros, cuyo coste anual permitiría financiar este servicio y varios más.
Negarse a poner en marcha la Atención Temprana no es una cuestión económica; es una cuestión ética y de voluntad política. Y cuando se antepone la propaganda a la atención a la infancia, conviene decirlo alto y claro: