Llegan directamente a la ría. Se pueden ver desde el paseo a la altura de El Paraíso. Las denunciamos por su olor, por su color y, ahora, porque desconocemos su procedencia y porque su caudal es variable: unas veces es mayor y otras menor, no sabemos a qué responde.
La negación de la realidad por parte del Alcalde y sus diatribas sobre conspiraciones no arreglan el problema.