Me dijo mi "cuñao", con esa preclaridad multidisciplinar que le caracteriza, que eso -Casa Carnicero- no lo recuperaba ni Dios (es decir, nadie en absoluto).
Que si después de quemarla y dejarla a la "vitemperie" (palabra compuesta de "vi", de viento, y "emperie", de intemperie, con lo que implica de exposición prolongada a fenómenos atmosféricos adversos), se le aplica "la pala", la situación se vuelve "inverosímil." (Aquí habría que preguntarle qué es lo que quería decir pero nadie tiene ganas de seguir aguantándole, por lo que apostamos a que, o bien todo le resulta increíble, o tal vez quiso decir otra cosa -¿”imposible”?- y que, como también se come palabras, quizás no encontró la adecuada).
Ahora estamos impacientes por conocer su sentencia que será, como todas, inapelable.
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