¿Y quién está saturando las carreteras de Oleiros a base de construir urbanizaciones que traerán miles de coches como si no hubiera un mañana?
Si fueran viviendas de protección a un precio razonable, se podría entender.
Pero demandar que se dupliquen viales y se construyan otros nuevos para que los promotores de todas estas nuevas urbanizaciones puedan ofertar movilidad razonable a sus compradores, es cargar a las arcas públicas costes ajenos, cuando estas actividades reportan a los que las promueven extraordinarios beneficios.
En fin, la culpa siempre es y será de los demás.



