No tenía respuesta a las acusaciones del presentador por la homofobia del Che, ni a sus matanzas, ni justificó porqué le levantamos un monumento que en su día costó más de 180.000 euros.
Tampoco fue capaz de explicar su admiración por el régimen del dictador Fidel Castro, nombrado por él Concejal Honorario de Oleiros.
Ni respuesta a su apoyo a Maduro, o su falta de condena al régimen iraní que mata para sostenerse.
Entre sátrapas existe esta clase de "corporativismo".